Sigo errando, como un año atrás. Estornudo y sonrío. Trago saliva curativa que no surte efecto. Memorizo matrículas cuando conduzco. Detesto el proyecto que me ha hecho el arquitecto. Rima por casualidad pero, estoy de mala hostia aposta.
A ratos a oscuras, a ratos a claras. Y, pasé el verano viajando al puto pozo y rumbeando en conciertos. Me quedo con aquella canción de Ojos de Brujo que decía: ”no vale la pena tanta pena, ninguna pena”.

Buscando mi destino,
